El sentido de lo inexistente se pierde entre los lamentos de la ocasión y puedes ocultarte, mas no conseguirás nada, todo depende del vuelo de tus sueños y la dirección de tus lágrimas.
El destino se cansa de gritarle a la locura que pare con la marioneta de lo incierto, al final solo quedarán quienes de hundieron en su propia melancolía.
Quizás se fue para demostrar que sin ella todo seguiría igual, pero el sol no puede salir sin la despedida de la luna y entonces se queda solo con la búsqueda de su propia vida.
Nos vamos perdiendo entre espejos del pasado, nadie quiere aceptar que el veneno de las palabras explota cuando la tristeza se apodera del alma.
La mirada se agota con el mar que ahoga la palma levantada, el absurdo canta la incoherencia de los sentimientos, ya nada queda, pero todo sigue como un suspiro que se agota en la mirada.
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