Ayer fue uno de esos días en los que hay que recordar cuando la tristeza nos inunda para sentir la felicidad lejana. Fue como si por primera vez en mucho tiempo se llenó el vacío que llevo en mí, estaba con las personas que yo quería y en mi lugar. Sentí que estaba en el sitio donde debía estar, puedo decir: "fui feliz".
Por ahora no tengo fotos, pero no las necesito, llevo cada momento atesorado en mi memoria y no dejaré que se desvanezcan porque es lo único que me recuerda que tengo un pasado donde la melancolía no era mi única amiga.
Lo peor de todo esto es que me da pena pensar que jamás me volveré a sentir así, es como permitirle a un alcohólico beber una vez al año, por un momento se sentirá pleno, pero cuando esté por acabar la botella la tristeza lo inundará, porque sabe que cuando terminé no volverá a sentirse así y tendrá que volver a vivir con el vació que hay en su alma.
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