27 de agosto de 2011

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He estado media hora mirando la pantalla, pensando, en todo y en nada a la vez, dejando pasar imágenes de todo lo vivido, y tratando de recrear todo lo que me queda por vivir. La vida, esa hermosa obra de teatro, con giros tan inesperados, que llegan a marear, es una obra que jamás se presentará, pero incluso así es la más bella historia creada en el mundo. 
A veces todo va tan rápido que sientes que todo se derrumbará, y quedará destrozado entre las sonrisas que jamás llegaras a dar. Y otra veces todo pasa detestablemente lento, y en ese momento tienes tantas cosas por hacer, que lo único que quieres es que el tiempo avance lo más rápido posible, para llegar a completar la felicidad que dejaste guardado en un cofre de cristal, tan sensible, que con el pequeño roce se puede destruir.
Solo soy otra persona buscando su lugar en el mundo, pero es tan difícil como mantener un suspiro entre las manos, y es que todo cambia sin previo aviso, y en el instante en el que siento que pertenezco a un lugar, pasa algo y me encuentro de vuelta en la calle, buscando una  nueva dirección

16 de agosto de 2011

Porque hay escritos que están hechos para hacer historia...

"Normalmente y al contrario que en las películas, los acontecimientos más importantes de nuestras vidas, no llevan banda sonora. No hay orquestas con violines cuando nos enamoramos. No hay canciones de los Beatles cuando uno abandona Londres en el expreso de Hogwarts para marcharse al colegio por primera vez. No se escucha Puccinni cuando recibes una buena noticia, ni a Wagner cuando cae una tormenta atronadora. La vida no funciona así. Con orquestas a nuestras órdenes y los Beatles preparados para sacar las guitarras cuando nos viene bien. La vida es desconcierto y cuando hace sonar su música, casi nunca es la canción que queremos escuchar. Vamos desacompasados, mudos o gritando. Casi simpre sin coro. A veces tarareando. Normalmente solos. La vida es así y a veces hace gloriosas excepciones."  
 Marauder!Crack

Rumbo a Itaca

La vida está llena de caminos, y aunque todos tengas distintos rumbos, nos llevarán a un mismo lugar.Quizás iremos en distintas direcciones, pero incluso así estaremos llenos de viajes físicos, sociales e interiores, y de cada una sacaremos lo mejor, incluso sin darnos cuenta. 
Mientras andemos nos toparemos con distintas personas, algunas solo las veremos pasar, y aunque jamás las volvamos a ver, hoy son parte de nuestra historia, otras caminarán junto a nosotros hasta que decidan seguir su camino por otra parte, y aunque su ausencia nos deje un vacío, jamás debemos olvidar que sus huellas yacen en algún lugar junto a las nuestras. 
Algunas veces viajaremos por lugares fríos, sin ninguna luz, pero hay que ser valientes, pues si nos detenemos y nos congelamos por el miedo, nunca sabremos lo que nos espera más adelante. En algún momento nos sentiremos cansados o estaremos cansados de luchar contra las fuerzas oscuros que llevamos cada uno dentro de su alma, cuando eso ocurra es tiempo de comenzar una nueva aventura por nuestro interior, y descubrir la belleza que encerramos. 
Van haber otras personas, que evitarán que sigamos, encontraremos peligros, solo no hay que olvidar que tenemos las armas para vencerlos. También nos vamos a caer, y cada caída dolerá más que la anterior hasta que ya aprendamos a pararnos sin dificultades o simplemente nos hagamos fuertes. 
Cada camino lleva hacia algún lugar, todo vamos en busca de nuestra Itaca, y para llegar, primero tendremos que vivir. 


Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

2 de agosto de 2011

Recuerdos

Hay veces en las que  pienso demasiadas cosas, y entre cada pensamiento hay una escena distante, tan real que se llega a confundir con esta realidad. Son recuerdos perdidos en algún lugar de la memoria, que están simplemente ahí, abandonados porque alguna vez fueron demasiados importantes y ahora son solo espejismos de algo que pasó y nunca más volverá a suceder. 

Después de todo lo vivido solo quedarán los recuerdos, son las pruebas de que vivimos, de nuestro pasado y de todo lo que somos.