La vida está llena de caminos, y aunque todos tengas distintos rumbos, nos llevarán a un mismo lugar.Quizás iremos en distintas direcciones, pero incluso así estaremos llenos de viajes físicos, sociales e interiores, y de cada una sacaremos lo mejor, incluso sin darnos cuenta.
Mientras andemos nos toparemos con distintas personas, algunas solo las veremos pasar, y aunque jamás las volvamos a ver, hoy son parte de nuestra historia, otras caminarán junto a nosotros hasta que decidan seguir su camino por otra parte, y aunque su ausencia nos deje un vacío, jamás debemos olvidar que sus huellas yacen en algún lugar junto a las nuestras.
Algunas veces viajaremos por lugares fríos, sin ninguna luz, pero hay que ser valientes, pues si nos detenemos y nos congelamos por el miedo, nunca sabremos lo que nos espera más adelante. En algún momento nos sentiremos cansados o estaremos cansados de luchar contra las fuerzas oscuros que llevamos cada uno dentro de su alma, cuando eso ocurra es tiempo de comenzar una nueva aventura por nuestro interior, y descubrir la belleza que encerramos.
Van haber otras personas, que evitarán que sigamos, encontraremos peligros, solo no hay que olvidar que tenemos las armas para vencerlos. También nos vamos a caer, y cada caída dolerá más que la anterior hasta que ya aprendamos a pararnos sin dificultades o simplemente nos hagamos fuertes.
Cada camino lleva hacia algún lugar, todo vamos en busca de nuestra Itaca, y para llegar, primero tendremos que vivir.
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.