3 de mayo de 2013

No aquí...

Llueve y no estás aquí, probablemente nunca lo has estado, pero te sigo sintiendo,  no aquí, pero más allá de lo que puedo ver. Te busco en los recuerdos y no estás, no sé en qué momento exacto tu esencia desapareció de la mía y nos perdimos entre las palabras que nunca llegamos a decir. 

No sé qué pasó, pero mi cuerpo quemó cada huella de ti y ahora pasas como un viento de cenizas. Lo perdimos todo por soñar que en algún momento podríamos estar juntos, qué ilusos, si vivimos dos mundos completamente distintos. No estás aquí, pero sí en mis pensamientos, tratando de aferrarte a la memoria, tratando de quedarte aquí, luchando contra el olvido 

Las últimas palabras son las que más duelen, y éstas solo hieren al corazón cansado, pues no es un final, pero tampoco nuestra continuación. Decidimos caminar nuestro propio camino. Quizás nuestras huellas nunca se cruzarán, quizás tengamos que ir a distintos lugares para  llegar a nuestras metas, pero éstas no nos incluyen. 

La lluvia borra cada paso que di junto a ti, mientras apaga el fuego que nos devoró. Llueve, y tu recuerdo azota contra la ventana, tu voz golpea el vidrio queriendo entrar, pero tu mirada  es el frío que me envuelve, y es que no estás aquí, pero sí conmigo, no estás entre las lágrimas, pero sí en mi  olvido.