1 de septiembre de 2012

Muchas letras, pocas palabras.

Hace tiempo que no sonrío, hace tiempo que ya no voy al lugar de mis sueños y es que todo se vuelve oscuro cuando no tenemos las fuerzas para ir a conseguirlos. Nos quedamos con la sonrisa muerta esperando que alguien venga a rescatarnos de la soledad que nos invade, pero lo que no sabemos en que esa la vencemos nosotros, con nuestras ganas de construir un futuro mejor.

Hace tiempo que no encuentro palabras para expresarme, para sacar a la melancolía de mis letras, para encontrarme entre la multitud de personas sin rumbo de la rutina cada día. Y  qué si no puedo perderme, y qué si quiero luchar cada día por tener un país mejor, ya no se puede pensar porque eres un peligro para la masa incolora que sigue la luz de los dominantes de este mundo.

Ni el arte nos salvará del abismo cuando todo se apague, les vamos quitando el valor a todo, ahora ni un árbol puede defenderse de la amargura del vivir, y todo se va mezclando, porque ya no hay límites para la necedad y así  vamos construyendo una vida sin valores, un poco vacía, un poco callada.

Mi mente grita y todo pierde coherencia, ya no basta con hablar solo de una cosa, en un escrito hay que abarcar todo y así perderse entre el conocimiento relativo de la nada.

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