a desgarrar la piel a gritos y a espantar la sonrisa de los labios.
Y así corre otra noche en vela, ahogada de recuerdos,
llena de vacío y tan vacía de sentido.
Y las lágrimas caen, tan dueñas de mi cuerpo.
Cada respiro quema destruyendo la vida.
Ya nada resiste otro paso, es que todo se ha vuelto absurdo,
y entonces es aquí cuando todo explota,
cuando las cenizas recogen lo que queda de mí,
el viento me lleva en su baile
y me desvanezco entre rosas y olvido.
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