21 de octubre de 2011

Por ser simplemente Remus.

Mi Remus.

- Camina arrastrando ligeramente los pies.

- Siempre supo que Sirius moriría antes que él. Una de esas cosas en las que le hubiera gustado equivocarse.

- Salió del armario con esa flema impasible con la que siempre ha ocultado un corazón desgarrado.

- Ocurrió en la torre Griffyndor. James hablaba de todas las estúpidas razones por las que no podía sacarse a Lily Evans de la cabeza y Sirius enumeraba por qué no podía decidirse entre ninguna de las chicas de la escuela, habiendo tanto donde elegir, rubias, morenas, pelirrojas. Remus leía para "Defensa Contra las Artes Oscuras". Fue Sirius quien lo preguntó. "¿Cómo te gustan a ti, Lunático?". Respondió levantando apenas la cabeza del libro. "No me gustan". Peter tardó varios días en entenderlo ("¿Cómo que no le gustan? ¡Pero si tiene un montón de amigas!"). James solo dijo "ah", y luego "ah, vale" y finalmente "¡menos competencia para mí!" Sirius no dijo nada.

- Nunca juzga a nadie tan severamente como se juzga a sí mismo.

- Sabe que todos llevamos un animal dentro.

- Era huérfano de padre desde los dos años. Un accidente de tráfico.

- Tiene un cuerpo pálido y poco musculoso, estriado por largas cicatrices de varios colores. Las más antiguas son blanquecinas, casi difuminadas. Las más nuevas, de un rojo intenso, violeta oscuro, amarillo sangrante. En la espalda, siempre tuvo pecas. Las noches de luna llena, esa espalda se parte en dos y todo estalla, en un alarido de dolor.

- Sabe que ni todo el amor del mundo puede salvarnos de lo peor de nosotros mismos. Pero nunca se rinde.

- Ha matado más de una vez y a veces, cuando mira a esos alumnos ilusionados con la magia y la fantasía de ser aurores, siente el impulso de decirles que alguna vez tendrán que elegir entre morir y matar y que esa es una elección que siempre les acechará, como la luna, que le persigue incansablemente, con precisión milimétrica.

- Siempre se sintió más viejo y mayor que el resto de merodeadores. Nunca pensó que tendría que enterrar a Lily y James Potter. Que toda aquella alegría de Hogwarts se vería derramada así, precisamente así. Nunca lo pensó.

- Era el único merodeador que tenía una relación de amistad con Lily. Una noche estudiaban juntos en la Habitación Común, mientras los demás miraban el entrenamiento de quidditch, antes de la gran final. Estaban en sexto. Hablaron de esas cosas de las que se habla cuando no hay nadie cerca. Ambos sabían de quién estaba enamorado el otro, pero Lily tuvo la idea de decirlo en voz alta y sacárselo de encima. Insistió en que les vendría bien. Dijo "James Potter es un malcriado insoportable y le quiero". Y luego se sintió mejor, así que insistió para que Remus hiciera lo mismo. Lamentablemente, cuando Remus consiguió articular "estoy enamorado de Sirius Black" escuchó esa voz demasiado familiar a sus espaldas y supo que ya no había remedio. Plantado en aquella puerta como si hubiera echado raíces, Sirius Black solo consiguió decir una palabra. "Joder".

- Hubo uno de esos silencios reverenciales en los que los tres desearon que fuera posible desaparecerse en Hogwarts. Lo interrumpió James Potter que notó inmediatamente que a) pasaba algo y b) Remus estaba con su chica. Pregunto c) "¿qué secretos os estáis contando?" y d) lo único que se le ocurrió a Sirius fue decir, "Remus acaba de decirle a Evans que es un hombre lobo". Así se entero Lily Potter de por qué le llaman "Lunático". Se lo tomó bastante bien, la verdad.

- Tres días después, Remus Lupin entró en la Habitación Común con un permiso de la enfermera para saltarse el resto de las clases y recuperarse de esa curiosa aflicción que le asaltaba todos los meses. Sirius Black no tenía permiso de la enfermera pero le esperaba con los pies sobre la cama y esa expresión indolente. "¿Hay algo más de lo que me vaya a enterar por casualidad? ¿Algún otro secreto en los bolsillos?" Remus solo negó con la cabeza.

- Se besaron por primera vez en esa habitación. Remus solo quiso saber una cosa. "¿Y las chicas?" Sirius puso esa sonrisa perruna. "Que esperen".

- Mi Remus adora ser profesor y ver la cara de los niños la primera vez que un hechizo les sale bien. Por darle esa oportunidad, siempre se sentirá en deuda -de nuevo- con Albus Dumbledore.

- Tiene una caligrafía impecable y un sentido del humor profundamente británico y abusa de palabras como "excelente" y "maravillosamente".

- También tiene un gramófono, la sensación de que los discos compactos son un invento demoníaco, una colección de discos de Ella, una primera edición de "El retrato de Dorian Gray" firmada por Wilde, una extensa colección de libros y absolutamente nada más.

- En palabras de Alfonso I El Sabio ("Cuarón"), mi Remus es "ese tío gay que es el preferido de todos sus sobrinos". Excepto que no tiene sobrinos.

- No le gusta tener alumnos preferidos pero, de tenerlos, Hermione sería su preferida.

- Le dio muchas vueltas durante todos aquellos años que Sirius Black pasó en Azkaban. Desde entonces arrastra un insomnio crónico. No podía entenderlo. Obviamente, SU Sirius había muerto mucho antes que James y Lily pero, ¿cuándo? ¿Y cómo no consiguió darse cuenta? A veces piensa que todo fue su culpa.

- Cree que es un pesimista pero en el fondo, es un romántico.

- No lloró cuando los médicos de San Mungo les dijeron a él y a su madre que la mordedura no tenía cura y que "podría hacer una vida casi normal". Pero recuerda que lloró su madre y que lloró él, años después, cuando los merodeadores se enteraron de lo que ocurría y a ese bastardo de Sirius Black solo se le ocurrió mirar a James Potter y decir "habrá que encontrar una manera de ponernos a la altura de eso, porque si este pringado puede ser un lobo, yo quiero ser, como mínimo un perro bien grande".

- No lloró en ese mismo momento, obviamente, sino horas después, en la soledad del cuarto de baño. Alguien había convertido su carga en un juego.

- Remus siempre supo que no era un juego. Pero quería soñar con que podía jugar. No siempre midió bien las consecuencias de esa decisión.

- Mi Remus, que quede claro, tiene un maravilloso sentido del humor. Británico, he dicho. Seco, flemático, impertinente. Le sonríen los ojos mucho antes de que la sonrisa alcance la comisura de los labios.

- Siempre ha sido enfermizo, incluso antes del lobo.

- Para él, Hogwarts siempre será su casa. Era uno de esos niños que no tienen a dónde volver en Navidad porque

- su madre murió el verano del tercer curso. Leucemia. La noche antes de la luna llena. Remus hubiera querido aúllar.

- Come demasiado chocolate. Y no, no precisamente para enfrentarse a los dementores. Pero es que esa maldita cosa es adictiva, maldita sea.

- Siempre tuvo claro que el mejor amigo de Sirius era James y no él. Y siempre fue el único que con solo un golpe de voz, solo diciendo "Sirius, es suficiente" consiguió domar el explosivo carácter de la oveja negra de los Black.

- Sabe que es el último de los merodeadores y que tal vez, ellos sean una raza maldita, condenada a morir, desde el primero hasta el último, en una guerra que no se puede perder, aunque haya que dejar la vida en el intento. No le importaría mucho tener que sacrificar la suya. Después de todo, se han sacrificado otras mucho más valiosas.

- Mi Remus, esto es clave, está interpretado por David Thewlis. Ahora y para siempre, amén.

- Y mi Remus, esto ya lo sabes, tiene toneladas pero TONELADAS de magia interior.  



                                                                                                  Por la mejor, Irati.

2 comentarios:

  1. - Se besaron por primera vez en esa habitación. Remus solo quiso saber una cosa. "¿Y las chicas?" Sirius puso esa sonrisa perruna. "Que esperen".

    Me vas a hacer llorar. Los amo.

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  2. ODIO esa sonrisa perruna, porque, DIOS, me mata...

    Remus, es simplemente Remus, es lo mejor de todo ser humano, es la Luna LLena en su mayor esplendor, es una sonrisa perdida, es el dolor expresado en una melodía de piano, Remus lo abarca TODO.
    ¿Quién no podría llorar con esto? y claro, conociendo a Remus.

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